El 8 de noviembre, la Ley de Prevención de Riesgos Laborales cumple 31 años. ¡Hay que darse la enhorabuena! En tres décadas ha cambiado la forma en que empresas y trabajadores entienden la seguridad en el trabajo.
Yo creo que una de sus ideas más prácticas cabe en una sola frase:
La empresa proporciona los EPI adecuados y el trabajador los utiliza correctamente.
Son dos mitades de una misma responsabilidad. La ley las recoge por separado (la obligación del empresario en el artículo 17 y la del trabajador en el artículo 29), pero en la práctica van juntas. Y para los que hacemos EPI, esas dos mitades se conectan en un punto muy concreto: la etiqueta.
Si eres técnico de prevención: ahí empieza la comprobación
En una prenda de alta visibilidad, la etiqueta tiene que mostrar lo esencial:
- La norma EN ISO 20471, que certifica la alta visibilidad.
- La clase de la prenda, que indica el nivel de visibilidad que ofrece.
- La talla y sus medidas de referencia.
- Las instrucciones de cuidado.
Todo ello deberá coincidir con las necesidades de la evaluación de riesgos del puesto. Una prenda certificada pero de una clase inferior a la necesaria no es la prenda adecuada.
Si eres quien la lleva: ahí tienes la clave para usarla bien
La etiqueta no es un trámite: es el manual corto de tu prenda. En ella encuentras:
- Cómo usarla y cómo guardarla.
- Cómo lavarla.
- Cuántos ciclos de lavado admite como máximo, según indicación del fabricante.
- Qué medidas corresponden a cada talla.
Una prenda de alta visibilidad mal lavada, de una talla que no es la tuya o que ha superado sus ciclos de lavado pierde parte de lo que la hace útil: que te vean.
Una ley que sigue vigente
Una ley de 1995 que hoy sigue exigiendo lo mismo que ayer:
Elegir bien y usar bien.
Referencias: Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales (artículos 17 y 29); norma EN ISO 20471:2013/A1:2016, prendas de alta visibilidad.
PRIMA PROTECCIÓN EUROPE: Innovando para proteger.